Orihuela (Alicante). Fiestas de la Reconquista y de Moros y Cristianos


Texto: José Muñoz Mora

Fotos: José Muñoz y Oficina de Turismo de Orihuela

 

Leyenda e historia se unen para dar rienda suelta a unas magnificas y concurridas fiestas, que comienzan cada año el 17 de Julio en Orihuela. Presididas por la legendaria e histórica Enseña del Oriol y acompañada por la figura de La Armengola, se suceden días de diversión en los que se recrea la secuencia ocurrida el 17 de Julio de 1264 y que desencadenó la toma de Orihuela por las tropas cristianas del Rey Don Jaime. Las fiestas, aspiran a convertirse en Fiestas de Interés Turístico Nacional, para lo cual la Corporación Municipal, secundada por la Generalidad Valenciana, ha puesto un empeño especial. El motivo bien lo vale.

 

Cuenta la leyenda que una noche de Julio de mediados del Siglo XIII, y viendo la inminente toma de la ciudad por las tropas del Rey Don Jaime, el mudéjar Benzaddon ideó degollar a los habitantes Cristianos del reino. Armengola, nodriza cristiana del hijo del Visir Sarraceno, al conocer los planes del moro, ideo una argucia para que dos cristianos disfrazados se introdujeran en el castillo y así desbaratar los planes previstos. Durante la refriega, se cuenta, que las Santas Justa y Rufina iluminaron el castillo para facilitar su neutralización y así preparar la llegada de las tropas cristianas.

 

El recuerdo de esta acción, marca el inicio de las Fiestas de Reconquista y de Moros y Cristianos de Orihuela. El día 16 tiene lugar el desfile de las Cabilas con sus Abanderadas y la ofrenda floral a las Santas Justa y Rufina. Posteriormente, en la noche, en el Balcón del Ayuntamiento se exhibe la Enseña del Oriol con discursos y pregones del Alcalde y el Síndico, acompañados por Embajadores de Moros, Cristianos y la figura de la Armengola, antes de escuchar los himnos de España y Valencia con el que finaliza el acto.

 

En la mañana del día 17 se descuelga desde el Balcón del Ayuntamiento la Enseña del Oriol, para comenzar el traslado de esta hacia la Catedral, portada por el Síndico designado. Posteriormente, Procesión con las imágenes de las Santas hasta su Iglesia para oír la solemne Misa. A continuación, desfile de la Gloriosa Enseña, acompañada por todas las comparsas participantes en las fiestas.

 

Durante los seis días siguientes, se suceden diversas actividades festivas para conmemorar la leyenda y dar rienda suelta a la diversión. Guerrillas con pólvora entre moros y cristianos, representación de la toma del castillo, diversos desfiles de los participantes (siempre encabezados por los estandartes y abanderadas) y sobre todo mucha fiesta. Durante esos días, las diversas comparsas y cabilas disponen de lugares acotados donde la música y el baile hacen las delicias de los presentes, hasta altas horas.

 

Pero Orihuela no solo merece una visita en fiestas. Uno de los mayores municipios en extensión de España, con 16 Km de playa y varios campos de golf, la denominada “Ciudad de Iglesias, Palacios y Conventos”, tiene mucho que mostrar. El Claustro del Convento de Los Mercedarios, La Catedral de El Salvador y Santa Maria (en cuya puerta se erige la Estatua del Caballero Cubierto, de estilo gótico con 3 naves y que conserva la bula Papal de la conversión de Iglesia en Catedral), La Capilla de Loreto, El Museo Diocesano, El Palacio del Conde de la Granja (donde se encontró el Cuadro de Goya “Carlos III Cazador”), la Iglesia de Santa Justa (con el reloj más antiguo de España), la Iglesia de la Trinidad, el Colegio de Santo Domingo (antigua Universidad, con dos claustros y que albergó la primera biblioteca publica de España), el Seminario Diocesano (sobre la montaña que domina la ciudad), la Parroquia de Santiago (con escudo de los Reyes Católicos), Santuario de la Virgen de Monserrate, el Museo de Arte Sacro (dentro del Palacio Episcopal y que alberga el Velázquez “La Detención de Santo Tomás”), el Museo de la Muralla (donde se conservan los antiguos vestigios encontrados), el Convento de Las Carmelitas, el Teatro Circo (precioso edificio para actos culturales y que fue denominado como “Bombonera” por la Reina Doña Sofía) o el Museo Arqueológico Regional (con una talla de “La Diablesa”, que representa el triunfo de la Cruz sobre el mal).

 

Pero hay en Orihuela un lugar que nos sorprenderá sin duda, los Murales del Barrio de San Isidro. Una de las zonas más humildes de la ciudad y que gracias a sus habitantes, se ha convertido en todo un museo popular al aire libre. Desde 1976 se han ido poblando las fachadas de las casas de poemas de Miguel Hernández y de pinturas alusivas, con una clara intencionalidad política. Con ellos, se pretende recordar la obra del poeta Oriolano haciendo un guiño a su marcada ideología republicana. Las fachadas de las viviendas se han ido tiñendo de color, a cargo de diversidad de artistas procedentes de toda España, así como de alumnos de colegios de la localidad y diversas asociaciones. Todo el conjunto pictórico existente en el barrio, ha dado lugar a una incesante peregrinación de visitantes, a pesar de no ser un lugar atractivo y que de otra forma pasaría desapercibido. Con ellos, más allá de la recuperación de las paredes, se ha logrado el compromiso de la participación activa de los vecinos, así como mantener la zona perfectamente acondicionada para el visitante y que mantiene viva la llama nostálgica.

 

Pero si por algo es conocida Orihuela en toda España, es por haber sido cuna de nuestro más insigne poeta, Miguel Hernández. Nacido en la localidad en el mes de Octubre de 1910 dentro de una familia humilde pero acomodada para la época, pronto se interesa por la lectura de la poesía española, lo que le abre las puertas para participar en las tertulias literarias de la ciudad, en las que coincide con Ramón Sije (también escritor Oriolano). Con poco más de 20 años se establece en Madrid donde empieza a colaborar con revistas poéticas de la época. Muere en 1942 por tuberculosis en la prisión de Alicante, donde había sido confinado tras ser detenido al finalizar la guerra civil cuando intentaba salir del país.

 

Orihuela le rinde un merecido homenaje en todos sus rincones. Existe la llamada “Ruta de Miguel Hernández” a través de la cual se puede visitar desde su casa natal, la casa donde vivió su adolescencia, los lugares que frecuentaba, el colegio donde estudió o los espacios que hoy le recuerdan.

 

Por todo lo que aquí se ha expuesto, se hace imprescindible una visita a Orihuela, lugar que conserva intactas sus raíces y que se siente orgulloso de ellas. Sus Fiestas de Reconquista y de Moros y Cristianos así lo atestiguan. La camaradería y la diversión son el mayor exponente de lo que los fiesteros quieren para su ciudad. Unas fiestas que, junto con la Semana Santa, sin duda alguna merecen situarse en los más altos escalones de la popularidad festiva Nacional. Meritos no le faltan.